Pidiendo perdón a los niños viejos. Publicado en “La otra voz”

Pidiendo perdón a los niños viejos

Estamos viviendo un conflicto sangriento en Gaza, muchos inocentes han muerto, mujeres, niños y niñas que no olvidarán nunca el horror vivido. Muchos de ellos han visto morir a sus padres, volar en pedazos a sus seres amados, perder su hogar, su tierra, su identidad. Los que sobrevivan físicamente, habrán muerto interiormente, porque tendrán la muerte dentro de sí, nunca más serán niños, el horror matará su inocencia, su ilusión, su risa, por mucho tiempo. Serán viejos en cuerpos niños, viejos con ojos apagados, con sueños rotos, viejos que llorarán por los abrazos ausentes, por la caricia materna que ya no tendrán, por los sueños muertos que ya no podrán soñar.

Esos viejos en cuerpos niños escucharán por mucho tiempo los ruidos de la muerte en el silencio de sus noches, recordarán toda su vieja vida las imágenes del horror, la sangre derramada de sus seres amados manchará sus manos, sus ropas, indeleble. Pobres viejos niños, les han matado porqué algunos creen tener derecho para hacerlo, deberán continuar su vida viviendo con la muerte dentro y escuchando los discursos de los que argumentan justificaciones para legitimar el horror que han vivido. Vivir muriendo en un mundo asesino, en un mundo de indiferentes, en un mundo de verdugos de cuello blanco y cuentas bancarias en Suiza.

¿Alguien podrá explicarles a los niños viejos porque han matado a su pueblo? ¿Alguien podrá justificar la indiferencia mundial, ante tanto horror? ¿Alguien podría explicarles porque están siendo obligados a abandonar lo que aman, lo que los ha hecho ser lo que son, porqué su cultura está siendo exterminada? Nunca existirá una sola razón que justifique esta atrocidad. ¿Acaso tiene lógica el sufrimiento? Muchos analistas intentan construir argumentos que legitimen este horror. ¿Podrían hacer lo mismo si fueran sus hijos los que estuvieran en el lugar de los niños y niñas palestinos?, ¿Sería tan sencillo justificar la masacre, encontrar razones que maquillen el asesinato?, ¿Si fueran los gritos de sus hijos los que resonarán en sus oídos, podrían decir lo que dicen? …

Las organizaciones internacionales, como la O.N.U., se han dedicado a informar el número de muertos, como si esa fuera su misión, creo que hace mucho tiempo que deberían haberse cambiado el nombre. En realidad creo que la O.N.U. nunca fue la Organización de las Naciones Unidas, en los distintos conflictos que ha tenido nuestro mundo ha estado siempre del lado de los poderosos, es indiferente a los reclamos de las víctimas, siempre que éstas sean de países “subdesarrollados”. Qué tristeza produce tanta hipocresía, la muerte de los pobres es sólo una cifra, un número que engrosa frías estadísticas, mientras las vidas de los que dominan el mundo siguen ocupándose de exterminar lo que no convenga a sus intereses.

A veces me pregunto ¿cómo será el momento final de estos seres? Ese momento en que se avecina la muerte y durante instantes vemos pasar toda nuestra vida frente a nuestros ojos, ¿sentirán remordimiento por todo el dolor que han generado?, ¿verán los ojos acusadores de los que han matado?, ¿tomarán conciencia de que han vivido equivocados?

Mientras escribo estas líneas pienso en el horror, el miedo, la angustia que están viviendo los niños y niñas en Palestina, en sus noches desveladas temiendo que todo vuele en pedazos, en la actitud alerta aguzando el oído tratando de adivinar el silbido del explosivo que al caer, se llevará sus vidas y las de sus seres queridos con los escombros y… me duele estar aquí, en este mundo indiferente. Escucho los ruidos de la noche, las voces de la gente disfrutando del feriado, los autos que con la música alta pasean en nuestra ciudad y realmente me apena vivir en este mundo. Siento vergüenza de la raza humana a la que pertenezco, del tiempo que estoy viviendo, quisiera pedirles perdón por lo que les estamos haciendo con nuestra inacción, quisiera tomar sus manitos en las mías y salvarlos del horror, quisiera decirles que nada de lo vivido fue realidad, que sólo fue un sueño, que aún tienen a sus padres, que aún están en su tierra, que aún son niños y que nunca serán… los pobres niños viejos…

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