“La Tercera Ola”, la historia real

Ron Jones, profesor de Historia de un Instituto de Secundaria en Palo Alto, rememora el experimento que realizó en 1967 con sus alumnos. La película alemana “La ola” se basa en ese experimento.

Extraído del blog Información por la verdad

Documental, con entrevistas a los protagonistas, que analiza el experimento que realizó el profesor de historia Ron Jones con sus alumnos del Cubberley High School, un colegio de Palo Alto, California, durante la primera semana de abril de 1967.
El experimento, que abordó la construcción de un sistema totalitario en el contexto limitado de un aula, tuvo que ser suspendido por Jones al poco tiempo, al ver que se le estaba escapando a su control.
Posteriormente, la experiencia inspiró el libro “The Wave” de Morton Rhue, en 1981, y la película alemana “La Ola” de Dennis Gansel, en 2008.

 

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El consumismo es la única religión que todos practicamos.

La compañía de efectos visuales Big Lazy Robot lanzó un corto de animación acerca de la obsolescencia programada y otras observaciones de la vida moderna.

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El momento de los sin poder – Entrevista a Saskia Sassen

Saskia SassenLa socióloga y profesora Saskia Sassen es la teórica más importante de la globalización.

El impacto de esta en la vida cotidiana, las transformaciones urbanas, el empobrecimiento de la clase media y el acceso a la información son algunos de sus temas de investigación.

Fuente

 

 

¿De dónde proviene su interés por las humanidades?

Es una pregunta que no me habían hecho en las cientos de entrevistas que he concedido. Cuando era pequeña estaba obsesionada con la astronomía. La primera palabra que pronuncié –¡y nunca había emitido una palabra hasta los dos años!– fue maan, luna en holandés. Mis padres pensaron que iba a ser ”mamá”, pero nada. ¡Luna! A eso le siguió querer ser Florence Nightingale. Finalmente, a los trece años decidí que lo que realmente importaba era lo social. Crecer en Buenos Aires con ciertos privilegios y con servicio doméstico en mi casa que provenía de las villas miseria, me llevó a una especie de interés apasionado en la justicia social. Y el resto es historia, como dicen.

¿En qué nos ha cambiado la globalización en los últimos años?

Hemos pasado de una lógica de incorporación de la ciudadanía a una lógica de expulsión. Hasta la década del setenta, el sistema incorporaba a las personas como consumidores. No se trataba de ser amable sino de mantener una economía de producción y consumo masivo. Desde los años ochenta la lógica es la expulsión, que entiendo como una diversidad de condiciones: el número creciente de pobres y desplazados en los países desfavorecidos y su almacenamiento en campamentos de refugiados; de perseguidos en países ricos que están encerrados en cárceles; de trabajadores cuyos cuerpos se destruyen en labores que los inutilizan a edades tempranas; de poblaciones saturadas de barrios pobres. También incluyo el hecho de que los hijos de las clases medias de hoy tienen un menor nivel de educación, ingresos más bajos y muchas menos posibilidades que sus padres de tener una casa. Esta expulsión masiva pone de manifiesto una transformación sistémica más profunda, parcialmente documentada, pero no narrada como una dinámica general que nos está llevando a una nueva fase del capitalismo global.

Aun así, usted habla del empoderamiento de los sin poder. ¿A qué se refiere? ¿Es posible que logren un cambio social significativo?

Es fundamental que los sin poder adquieran complejidad en su falta de poder. Yo digo que es allí donde está la posibilidad de hacer historia. La ciudad tiene la capacidad de generar redes entre los sin poder porque cuando hay una transformación urbana, el individuo pobre se vuelve multitud y se hace presente. Y la policía no puede saber quién integra la multitud. Puede haber obreros y profesionales, políticos, periodistas, inmigrantes y ciudadanos. En ese contexto, los inmigrantes irregulares y pobres no son ”pobrecitos” sino actores que participan en un proceso de transformación. No se trata del viejo modelo de protestar frente al poder y caer en la dialéctica de dueño y esclavo. Los indignados no buscaban únicamente que el poder los viera. Ellos hicieron una red.

¿Qué tanto ayudan las nuevas tecnologías a la creación de esas redes?

Las nuevas tecnologías son buenas y malas. Depende de cómo las utilizamos, para qué y si se controlan. La Plaza Tahrir en El Cairo nos mostró cómo estos medios de comunicación social logran activar redes existentes y generar otras nuevas. Sin embargo, no acepto la idea de que Facebook creó la revolución egipcia. Eso es absurdo. Otro punto es que durante décadas la planificación urbana ha desarrollado la noción de que los pobres están aislados. Eso no ha cambiado, pero sí el hecho de que estos sectores tengan la posibilidad de ser activistas en luchas globales. Los activismos por los derechos siempre existieron, pero hoy hay una subjetividad distinta en quienes protestan. Aunque una persona no esté en internet sabe que hay otros como él en el mundo. Hay ejemplos, como una red virtual de mujeres musulmanas o las poblaciones mayas que venden sus productos en el mercado global. Yo tengo una mirada muy crítica sobre la tecnología pero veo el potencial que ofrece.

¿Cómo ve el futuro de los recientes movimientos sociales?

No hacen parte de las manifestaciones tradicionales sino que responden a otro proceso. He empezado a conceptualizar el movimiento de ocupaciones con el objetivo de encontrar su particularidad en un momento histórico. Esta es una manera de eludir interpretaciones genéricas como: ”Sin partido político o sin programa político no se llega a nada”. Yo creo que esa manera de entender y evaluar el movimiento de ocupación reduce su significado y no nos permite capturar el hecho de que es un punto en una trayectoria que va más allá de este momento. En El Cairo, algunos egipcios dicen que es una historia que empezó hace treinta años cuando hubo una revuelta contra el poder.

¿Qué ha pasado en las ciudades para que todo esto ocurra?

La ciudad global es un espacio estratégico en este proceso; pero cuidado, es un espacio del poder y también de los sin poder. Un espacio de frontera. En el pasado la frontera estaba en las colonias de los imperios, hoy está en nuestras grandes ciudades. Son ciudades diversas que ningún gobierno puede controlar completamente y espacios un poco anárquicos donde los sin poder hacen historia y no solo piden ayuda del gobierno. La otra dimensión que me interesa es lo que llamo la ”calle global”, un espacio indeterminado donde los que no tienen acceso a los instrumentos formales pueden hacer un proyecto de vida.

¿Eso quiere decir que la relación entre Estado y ciudadanos está cambiando? ¿Vamos hacia una ciudadanía global? 

La ciudadanía se hace sin necesidad de ser ciudadano. Se puede ser inmigrante o indocumentado y construirla. Un sujeto con derechos globales va a conllevar el trabajo y el reconocimiento de cada Estado-nación. Una parte del proyecto que ya se puede desarrollar es reconocer que todos somos ciudadanos de algún país y tenemos derechos. Los Estados pueden tener sus diferencias políticas, pero algunos principios básicos deberían ser reconocidos por todos y uno es que no hay seres humanos ilegales. La globalización y las nuevas tecnologías han facultado a actores como los pueblos indígenas, los inmigrantes, refugiados y activistas para participar en la política global. Esto quiere decir que los actores extraestatales pueden cobrar visibilidad en los fueros internacionales o en la política global como individuos y como comunidades y, por lo tanto, salir de la invisibilidad a la cual los condenaba la pertenencia al Estado-nación representado de manera exclusiva por el poder soberano.

Antes que casarse a la fuerza, una niña “prefiere morir”

Tiene 11 años y escapó de sus padres por obligarla a contraer matrimonio de manera forzosa. Hizo un video y contó su historia en Youtube.

Una niña yemení de 11 años escapó de sus padres luego de obligarla a casarse, según un video en Youtube que filmó su tío, mientras se dirigían en auto a denunciar los hechos a las autoridades.

“Me las arreglé para resolver mi problema; sin embargo, algunos inocentes no pueden resolver los suyos. Y podrían morir, suicidarse o hacer lo que les venga a la mente. Son solo niños. ¿Qué saben ellos? Ellos no tienen tiempo para estudiar, ni nada. No es culpa nuestra. No soy la única. Le puede pasar a cualquier niño. Hay  muchos casos así: algunos niños decidieron lanzarse al mar. Están muertos ahora. Esto no es normal en niños inocentes “, dijo la niña en el video grabado por su tío, Abdel Salam, que ya cuenta con más de seis millones de reproducciones.

Esta no fue la primera vez que Nada fue obligada a contraer matrimonio de manera forzosa. “No tenía ni siquiera 11 años cuando concertaron su primer matrimonio; tenía exactamente 10 años y 3 meses. No podía permitir que se casara y destrozara su futuro”, contó el tío al portal Now.

Esta situación -una práctica habitual en el mundo árabe- le recordó a Abdel Salam el caso de su hermana, tía de Nada, quien fue obligada a casarse con 13 años. Por ese motivo, se vertió gasolina y se suicidó prendiéndose fuego.

El tío logró que Nada no se casara con este hombre, un expatriado yemení, hoy residente en Arabia Saudí, con mucho dinero y varias décadas mayor que la niña.

Hoy, la pequeña no quiere ver a sus padres. En el video dice: “¿No tienen ninguna compasión? ¿Qué tipo de educación se les ocurrió? Estoy mejor muerta. Prefiero morir. Prefiero vivir con mi tío que con esta gente. Me amenazaron con matarme si me iba con mi tío. ¿Qué tipo de personas amenazan a sus hijos de esa manera? ¡Adelante, cásenme! Me mataré como si nada. No voy a volver a vivir con ellos”.

La niña y su tío hicieron la denuncia en la Policía y también en la Secretaría del Departamento de Protección de la Familia. Allí explicaron lo que había pasado y se procedió a realizar investigaciones con el caso. Las autoridades descubrieron que no hubo secuestro y que los padres querían casar a su hija en contra de su voluntad. ¿Cómo terminó el caso? El padre disculpándose por temor a ser condenado por “acusaciones injustas” y afirmando que confiaba en la educación que su hermano le daría a su hija.

Fuente

Aportando al debate: La repetición un problema histórico en el Uruguay.

Entrevista en el programa No Toquen Nada (Oceano fm) a Gustavo De Armas, sociólogo, especialista en políticas sociales de Unicef, donde señala que la repetición es un recurso en desuso en el mundo.

 
Parte 1

Parte 2

Monitor educativo 2012. La repetición escolar y el debate sobre su validez. (Audio)

Entrevista realizada por el programa No Toquen Nada (Oceano Fm), donde se plantea el debate acerca de la repetición escolar y su validez.
Héctor Florit, director general de Primaria y Andrés Peri, de la División de investigación, evaluación y estadística de la Anep.
Los invito a escuchar: 

 

 

¿Cómo funciona la desinformación?

ESPECIAL | Cómo funciona la desinformación. (Original)

A su vez lo podemos enlazar con uno de nuestros post : ¿Cómo empezar una revolución? 

Hubo un tiempo, hace relativamente poco, en el que los gobiernos y los grupos de elites que los controlan no consideraban necesario alistarse en guerras de desinformación.

La propaganda era relativamente inequívoca. Las mentiras eran mucho más simples. El control del flujo de la información se dirigía fácilmente. Las reglas se imponían mediante la amenaza de confiscar la propiedad y la ejecución de cualquiera que se apartara de la rígida estructura sociopolítica. Los que tenían información teológica, metafísica o científica fuera de la visión colectiva, convencional y programada del mundo eran torturados o asesinados. Las elites se guardaban la información para sí mismas y eliminaban los restos del reconocimiento dominante, a veces durante siglos antes de que se volvieran a descubrir.

Con la llegada del antifeudalismo y, lo que es más importante, el éxito de la Revolución Estadounidense, los elitistas ya no pudieron dominar la información con el filo de la espada o el cañón de un fusil. El establecimiento de repúblicas, con su filosofía de gobierno abierto y de gobierno por el pueblo, obligó a las minorías aristocráticas a urdir maneras más sutiles de obstruir la verdad y mantener así su control sobre el mundo sin exponerse a la retribución de las masas. Así nació el complejo arte de la desinformación.

Se refinó y perfeccionó la técnica, la “magia” de la mentira. La mecánica de la mente y el alma humana se convirtió en una interminable obsesión para la clase dirigente.

El objetivo era maligno, pero socialmente radical; en lugar de gastar la imposible energía necesitada para dictar la forma misma y la existencia de la verdad, permitirían que se fuera al garete, oscurecida en una niebla de datos manipulados. Envolverían la verdad en un nudo gordiano de desorientación y maquinación tan estudiada que se sentirían seguros de que la mayoría de la gente se iba a rendir, renunciando mucho antes de llegar a terminar de aclarar el engaño. El objetivo no era destruir la verdad, sino ocultarla a plena vista.

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